ya sé que no hubo un principio,
el vacío, el Caos, qué más da eso,
el todo sin forma no se puede agarrar,

surgió la Tierra, y con ella sí
dio a luz al Cielo, hogar
de lo demás.

juntos crearon los primeros Hijos,
dueños por naturaleza de los misterios;

el Tiempo castró a su padre,
el nieto le hizo vomitar la piedra
y su descendencia, y con fuego
y agua
y barro el hombre.

cuando las danzas hubieron terminado,
los Héroes configuraban el mundo,
animados de poder las bestias,
sus armas, logros comunes,

el último de ellos,
el definitivo, el transhumano eres
tú, Heracles.


de una libertad tímida,
el rayo se disfrazó por fin
de barro, enamorado
de mujer engañada Alcmena,
azul, y por tres noches detuvo entero
el sol en el lecho, en crear en ti
a espaldas de su hogar.

Anfitrión cabalgaba de vuelta,
cansado, sucio, feliz,
fundió el final en el útero
tu hermano, sencillo.


y se corrió la voz de nuestro poder,
un nuevo rey, inmortal, ya lo sabes
la ley y el orden y una bruja cruzó
las piernas frente a la puerta.

siete meses después embarazos
se contaban por tres en la casa,
apenas ella comía, jamás separaba
sus tobillos enlazados más de cinco
centímetros, quién nacerá primero,
que vienen mellizos, ¡ya nació!
y era mentira,

como castigo, parió para siempre sus hijos
con los dientes, alargada y de pelaje bosque,

en el momento nació Euristeo, miraba
la masa resplandeciente de tu piel, fuera
expulsada por una fuerza inhumana, fiel
a la naturaleza que
de las cosas,
yo qué sé.

el peso cárnico adquirido era
indistinguible de con quien compartías
el alimento del palacio, pero un día,
estabas jugando, dos serpientes
fueron estrujadas en tus dedos, sonreías
consciente del peligro, y yo miraba,

dos dragones de escarlata pudrían
las horas en el hoyo, era tal
el estruendo

viste el mal lo eliminaste,
qué iban a hacer así semovientes
en el dormitorio, aquí yo supe


me llamaron otro, con razón
seguí tus pasos, entrenamos, apenas
aún hablábamos y un día te llevaron
a lo alto, y yo miraba,

tus labios rozaban los senos de Hera,
engañada por tu padre y tú
no soltabas, en el contacto
brotó todo un camino estrellado.