hola, abuela

nada, que voy a ir a verte el finde, que estoy ahora muy liado con el proyecto y necesito desconectar un rato, ya sabes que

mi universo lunar

es ahora que escribo.
llevo unos días dándole vueltas al proyecto, a cómo sacar una peli de ahí, sin llevármelo a otro lado, sin hacer las demás otras pelis, organizando lo que sólo le conviene a ésta, viendo qué puedo repetir después. muchas vueltas.

tengo algunas ideas, algunos fragmentos y varias lineas temporales, secuencias. hay algunos seres que ya han cobrado entidad, mientras que veo otros que aún habitan en la monótona niebla del satélite.

lo primero que apareció fue una gran ciudad, en el mismo centro de la luna, en el eje de coordenadas. es una ciudad subterránea -la gran capital-, la más segura y estable. todo gira alrededor de ella, controlando los demás seres orbitales. es el centro económico, industrial y espiritual del satélite.
en ella se albergan todos los lugares comunes de una ciudad terrestre: puerto, industria, mercado, vivienda, cultura, turismo y control.

una vez establecido el marco espacial de la capital, comenzaron a desarrollarse aparatos andantes y máquinas en movimiento. de momento, me parece indispensable:

un circo ambulante, poderoso y orondo, con miles de patitas, camina sobre la superficie de la luna, errante y orgulloso, y se detiene en cada poblado.

un molino solitario en lo alto de la cumbre, en el polo norte, acompañado por sus múltiples paneles.

una plantación de telescopios.

una estación orbital de geometrías puras.

un taller mecánico.

un jardín, un palacio, un mar.


a raíz de exprimir el universo, pensé que en este futuro que comienza a existir, lo más factible sería situarse en un pasado remoto, nostálgico, recién llegado, eufórico, a la luna. los maravillosos años 40.

ahora todo está en ruinas.

pero qué pasaba en la tierra. uno se habituaba fácilmente a las diversas arquitecturas lunares que poblaban el globo. recuerdo una embajada en mitad del mar, en el mediterráneo. parecía flotar sobre el agua, ajena a este mundo. quizá una vez me pareció ver uno de esos circos ambulantes atravesando castilla.


cómo contar todo esto sin caer en delirios. pienso recurrir a la animación, en una suerte de máquinas complejas engranadas que se mueven. para ello estoy aprendiendo de conectores y biologías. un brazo posee una geometría especular apasionante.

sobre todo pienso en las naves espaciales. tiene que haber infinidad de ellas. se me parecen aves.


lo sé,
he de establecer un marco teórico claro,
de tiempos y órbitas,
de gravedades y pesos,
de estructuras,
de energía y flujos,


lo que más me gustaría es encontrar una historia que encaje en este universo, que me facilite desarrollar del todo tan sólo las escenas donde voy a poder asomarme.

¿hay un protagonista?
parece precioso eso de que la arquitectura es la protagonista pero lo más sincero sería admitir que son sus obreros los que hablan por ella.
hay una ligera preocupación al hablar de inteligencia artificial. arquitectura inteligente, la máquina de habitar que es un robot. el otro día estuve viendo cómo dos ascensores se comunicaban por mensajería instantánea. igual que en un traje espacial, un aparataje mecánico controlará un flujo de atmósfera estable, un riego de aire, agua y electricidad necesarias. hace falta una gestión tan basta que es controlada por ordenadores inteligentes. qué le vamos a hacer.

el primer stories en la luna.

hay una obsesión recurrente con el sol, el mar. las islas.