domingo 3 de febrero 2019
mañana termino
el Máster Habilitante en Arquitectura
por la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Madrid,
de la Universidad Politécnica de Madrid,
con 18 años,
septiembre de 2011,
2012, 2013, 2014, 2015, 2016, 2017, 2018, 7 y medio,

con 25 años,
que no es suficiente, más arquitectura
en el cohete que parece de Tintín,
que viaja a la Luna, que sólo la pisa,
empezó este proyecto siendo
Monumental Madrid del 2017,
yo les presento la cápsula habitable,
la oportunidad que brinda el espacio,
contemplando el cielo aprendemos a vivir aquí abajo, la mirada humana jamás la perderemos, en el futuro
habitar se ve un concepto
sencillo en el momento, sobrevivir
en un medio hostil, desértico, ignoto,
con demasiada luz y nuevo.
un viaje en el que el propio vehículo se torna territorio,
un viajero audaz, ultraterrestre, ...
es cierto que quizá me he obsesionado con el trayecto, con la experiencia,
no hay lluvia, no hay viento, las condiciones gravitatorias varían con el tiempo, la posición del sol depende de la velocidad de rotación respecto al eje que atraviesa verticalmente la nave, las acciones básicas humanas son servidas con mobiliario abatible en un interior aséptico, limpio, futuro aún,
amable al cuerpo, sano en la medida precisa de la introducción de la luz, vegetación y atmósfera,

el optimismo en arquitectura que durante tanto tiempo he leído en propuestas ergonómicas como las de Michael Webb de Archigram, el gesto formal que me ha salido, el edificio de cuatro plantas que literalmente se eleva, las analogías a la máquina orgánica habitable, la constante referencia a líneas de trayectoria, la geometría envolvente,
me ayudan a pensar que el proyecto nace de una inquietud arquitectónica,
que veo fácilmente aplicable a asuntos más convencionales, he aprendido mucho investigando los nuevos conceptos que introducir en la praxis de nuestra profesión, por las tutorías con los profesores de estructuras y construcción, en la búsqueda de un material nuevo que resistiera aceleración para acabar utilizando sencillamente acero inoxidable y fibra de carbono,
yo pensaba que en todo momento estaba profundizando en la buena dirección,
pero como en otras muchas cosas, quizá me equivocaba, y sin embargo
un arquitecto siempre persigue una ficción, hasta que no es firme en el suelo,
si aún no está terminada, si la pieza que hace contacto con la roca no es exacta,
si cae, vibra, quiebra, hunde, si inunda, deforma, si alergia,
si no existe, la realidad no es tangible, no se puede ni ver,
es cierto, no es arquitectura,
como no son muchas otras cosas todavía,
ni en el cartón-piedra hay nada,
no queremos colonizar el espacio, no necesitamos otros mundos,
lo sé, faltan dibujos, seguro, planos, es un campo que genera inseguridades,
sin embargo el trazo está ahí, la línea pretende ser constructiva,
me han dicho que es un proyecto de Netflix, que parece de cómic,
todas las ideas son buenas ahí arriba, si son nuevas,
el Máster Habilitante en Arquitectura
por la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Madrid,
de la Universidad Politécnica de Madrid,
con 18 años,
septiembre de 2011,
2012, 2013, 2014, 2015, 2016, 2017, 2018, 7 y medio,

con 25 años,
que no es suficiente, más arquitectura
en el cohete que parece de Tintín,
que viaja a la Luna, que sólo la pisa,
empezó este proyecto siendo
Monumental Madrid del 2017,
yo les presento la cápsula habitable,
la oportunidad que brinda el espacio,
contemplando el cielo aprendemos a vivir aquí abajo, la mirada humana jamás la perderemos, en el futuro
habitar se ve un concepto
sencillo en el momento, sobrevivir
en un medio hostil, desértico, ignoto,
con demasiada luz y nuevo.
un viaje en el que el propio vehículo se torna territorio,
un viajero audaz, ultraterrestre, ...
es cierto que quizá me he obsesionado con el trayecto, con la experiencia,
no hay lluvia, no hay viento, las condiciones gravitatorias varían con el tiempo, la posición del sol depende de la velocidad de rotación respecto al eje que atraviesa verticalmente la nave, las acciones básicas humanas son servidas con mobiliario abatible en un interior aséptico, limpio, futuro aún,
amable al cuerpo, sano en la medida precisa de la introducción de la luz, vegetación y atmósfera,

el optimismo en arquitectura que durante tanto tiempo he leído en propuestas ergonómicas como las de Michael Webb de Archigram, el gesto formal que me ha salido, el edificio de cuatro plantas que literalmente se eleva, las analogías a la máquina orgánica habitable, la constante referencia a líneas de trayectoria, la geometría envolvente,
me ayudan a pensar que el proyecto nace de una inquietud arquitectónica,
que veo fácilmente aplicable a asuntos más convencionales, he aprendido mucho investigando los nuevos conceptos que introducir en la praxis de nuestra profesión, por las tutorías con los profesores de estructuras y construcción, en la búsqueda de un material nuevo que resistiera aceleración para acabar utilizando sencillamente acero inoxidable y fibra de carbono,
yo pensaba que en todo momento estaba profundizando en la buena dirección,
pero como en otras muchas cosas, quizá me equivocaba, y sin embargo
un arquitecto siempre persigue una ficción, hasta que no es firme en el suelo,
si aún no está terminada, si la pieza que hace contacto con la roca no es exacta,
si cae, vibra, quiebra, hunde, si inunda, deforma, si alergia,
si no existe, la realidad no es tangible, no se puede ni ver,
es cierto, no es arquitectura,
como no son muchas otras cosas todavía,
ni en el cartón-piedra hay nada,
no queremos colonizar el espacio, no necesitamos otros mundos,
lo sé, faltan dibujos, seguro, planos, es un campo que genera inseguridades,
sin embargo el trazo está ahí, la línea pretende ser constructiva,
me han dicho que es un proyecto de Netflix, que parece de cómic,
todas las ideas son buenas ahí arriba, si son nuevas,
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