Para desarrollar la asimilación del elemento cartón-piedra como el constituyente de cada espacio fílmico, se pretenden desgranar en este trabajo las características elementales de la escenografía cinematográfica. Encontramos en ese espacio capacidades análogas a las de una arquitectura de revestimiento, en su actitud frontal, marcada inevitablemente por un largo proceso entre espacio y pantalla: siempre condicionadas por su obligado registro y definitivo rearmado en la sala de montaje para su visionado desde la butaca.
La intención inicial de este trabajo es sencillamente la de preguntarse por qué resulta tan evidente -y a veces, cierto, tan espantosamente obvia- la comparación de la práctica de un arquitecto con la del director de arte en el cine. Hubo un día que descubrí que el director de arte es el encargado de todo el diseño y producción física de cada objeto -por ende: color, textura, espacio, actores- que aparezca en la pantalla. Todo esto lo sentí vivo, por ejemplo, en el atónito visionado de Deserto Rosso de Antonioni, con todos esos materiales tan sencillamente diseñados para la resquebrajada y clara cabeza de Monica Vitti. La habitación roja.
Así, la "teoría del cartón-piedra" pretende describir el espacio cinematográfico desde delante de la cámara, encontrando dentro de él, en su mismo concepto, el encuadre en el tiempo justo para su registro -desestructurado, aún- y posterior su orden definitivo. Es esa atmósfera -el decorado, plano- la que posteriormente se hace lenguaje. Si es una arquitectura preexistente aprovechada o un decorado elaborado intencionadamente, es cierto, poco importa, es igual, y será analizado desde ahí.
Esta inquietud proviene de una mezcla medida: una parte de mi mínima formación de arquitecto desarrollada hasta ahora en la carrera, y mis repentinas experiencias adquiridas al verme involucrado en varios rodajes como ayudante de arte. Este oficio, a diferencia del montador, se sucede en el rodaje, se construye, y es después en el citado registro donde se producen los saltos de la realidad a la cámara, al montador, a la pantalla, a la butaca.